La Solidaridad que llevamos dentro
¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste la palabra solidaridad? Yo conocí el concepto en el 1964, cuando ingresé a la Universidad de Puerto Rico y, desde entonces lo he experimentado en distintas dimensiones con una variedad de matices y contenidos. Puedo reconocer, sin embargo, que he estado en contacto con la práctica solidaria desde siempre. Para mí -- y es así para muchas personas que conozco --la experiencia solidaria tomó forma en las comunidades eclesiales.
A través de la experiencia universitaria aprendí sobre la dimensión popular y política de la solidaridad con los pueblos de Asia, Africa y América Latina. Los teólogos europeos de la 2da guerra mundial y posteriormente los de la liberación en América Latina profundizaron en la solidaridad del evangelio: con los pobres, los oprimidos y los que sufren. En el 1990, Lech Walesa llegó a la presidencia de Polonia impulsado por el movimiento Solidaridad. Todos estos aprendizajes sobre la solidaridad, expresan un impulso vital del ser humano a vincularse con los demás. Una antropóloga chilena lo llamó el impulso solidario y un sicólogo comunitario en Harvard lo describió como el impulso a la generosidad.
La Sra. Lourdes Miranda, Presidenta de la "Miranda Foundation," -- en Colaboración con la Fundación Comunitaria de Puerto Rico -- ha dado el paso firme, valiente y emprendedor de honrar el impulso solidario mediante el establecimiento del "Premio a la Solidaridad: Honrando Los que nos Une." Esta premiación es el punto culminante de una secuencia de eventos que -- aunque inconexos -- destacan la importancia de la solidaridad para la convivencia saludable. El mas reciente de estos eventos fue la Operación Solidaridad auspiciada por El Nuevo Dia y, anterior a esta, "La Noche de Solidaridad" organizada por la Fundación Comunitaria.
El "Premio a la Solidaridad: Honrando lo que nos Une" se institucionaliza este año aportando una dimensión especial: el reconocimiento a organizaciones comunitarias que de forma innovadora trascienden su quehacer cotidiano para vincularse con los demás. El 5 de junio--noche de La Premiación 2003-- se exaltó la capacidad solidaria de organizaciones que día a día trabajan hermanadamente con sus comunidades tejiendo redes de apoyo, desarrollo, comprensión y esperanza. Son organizaciones sin fines de lucro que estrechan lazos de unión y tienden puentes entre sectores que frecuentemente no se vinculan: con los marginados; el oponente político; con quiénes son de diferente raza, genero, orientación de vida, religión, o clase social buscando el bienestar general de su comunidad.
El premio, en su primera edición, recayó en la Asociación de Comerciantes para el Desarrollo Comunitario de Camuy. Esta organización, dirigida por el Sr. Raúl Almejeiras, ha trascendido los limites de su propia misión para administrar el programa de empleos para jóvenes; embarcase en la construcción de vivienda de interés social; y compartir sus experiencias y conocimientos con otras organizaciones. Es una organización que además de atender el interés particular de los comerciantes ha entendido que el bienestar de todos es su propio bienestar.
El impulso solidario todos lo llevamos por dentro. Una forma fácil de reconocerlo es cuando lo vemos reflejado en otra persona. Identifica el impulso solidario en tus amigos y amigas; colegas y compañeros de trabajo. Conéctate con ese impulso solidario; tiende la mano y vincúlate con quién es diferente. Verás que haciéndolo, mejoras tu vida y la de los demás.
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