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El legado de Bill Díaz

La palabra Filantropía puede sonar como un concepto complejo y exclusivo, pero su significado es sencillo y pertinente para todos. Frases tales como: "el arte de dar" y "amor al género humano" definen el concepto. Sin embargo, la mejor manera de explicar el término es a través del ejemplo de personas que han hecho de esta palabra su misión personal y profesional. Bill Díaz es ese ejemplo, filántropo por excelencia, generoso de corazón y un puertorriqueño que dejo una huella perdurable en la comunidad puertorriqueña: en Puerto Rico y en Estados Unidos. Como primer Oficial de Programa Hispano de la Fundación Ford en los ‘80s, Bill Díaz tuvo muy claro la realidad de la filantropía en los grupos Latinos. En esa época, menos de 1% de los donativos de la Fundaciones eran otorgados a organizaciones Latinas; y mucho menos a organizaciones puertorriqueñas.

Fue entonces cuando Bill comenzó a concebir la idea de una Fundación

Comunitaria que conociera los problemas de la comunidad, y propusiera soluciones estratégicas y permanentes a los mismos. Su visión era que fuera una institución que pudiera enfrentar los retos, con estrategias efectivas y que tuviera una aportación consecuente de la comunidad local. En el 1985, nació la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR).

Sus logros profesionales son invaluables. Bill también apoyo la creación de organizaciones cívicas líderes, como: El Consejo Nacional de la Raza y "Hispanics in Philanthropy." Su lucha porque los integrantes de la comunidad tuvieran voz era constante y su compromiso por mejorar la vida de los demás era simplemente un deber. En el 1991, se le diagnosticó un tumor cerebral que lo llevo a concentrarse en estrechar puentes de entendimiento entre la filantropía y la comunidad con impedimentos.

El 28 de abril de 2003, la Red de Fundaciones que apoyan personas con impedimentos le otorgo a la Fundación Comunitaria de Puerto Rico el premio William Díaz. Esta distinción reconoció el trabajo de la Fundación Comunitaria en dos de las grandes pasiones de Bill: la empresarialidad comunitaria y las capacidades de la comunidad con impedimento. Los donativos otorgados por FCPR al Movimiento de Alcance de Vida Independiente (MAVI) y a Centro de Adiestramiento y Trabajo a Personas con Impedimentos (CATPI) MARIA CONSEGUIR NOMBRE apoyaron la empresarialidad de estas organizaciones en el desarrollo de programas innovadores para personas con impedimentos.

Bill fue un hacedor de caminos; abogado de las comunidades puertorriqueñas; profesional de altura y cabal; y un entrañable amigo. Sus logros son grandes y su legado inspirador. Su vida, fue un modelo ejemplar de un sentimiento tan noble y simple como la filantropía misma: el compromiso de ayudar al prójimo.

El reconocimiento otorgado a la Fundación Comunitaria de Puerto Rico honra la memoria de nuestro compañero y amigo, Bill Díaz.



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