Por Palmira N. Ríos González, PhD

Ante la persistencia de la pobreza, incluyendo la pobreza extrema, y los impactos generalizados del cambio climático la comunidad mundial se dio a la tarea de revisar los paradigmas prevalecientes de desarrollo económico.  Los indicadores de desarrollo tradicionales como el producto nacional bruto o índices de consumo no ofrecían luz sobre los avances en combatir las desigualdades.

Avanzaba el reconocimiento que, para alcanzar la paz, era necesario un modelo de desarrollo económico capaz de responder a los retos del cambio climático y la persistencia de las desigualdades. 

Luego de múltiples procesos de experimentación y   evaluación de modelos de desarrollo, el 25 de octubre de 2015 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) adopta la Resolución 70/1, Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Este es un plan ambicioso, que reafirma el compromiso con la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, y afirma la promesa que nadie se quedará atrás. 

La Agenda 2030 para los ODS adoptada por los 193 países miembros junto a agentes de la sociedad civil y del sector privado es una propuesta compleja de 17 objetivos y 169 metas empíricas que integran los objetivos de desarrollo económico, protección ambiental y la equidad para la inclusión.  La Agenda 2030 integra varios conceptos medulares: 

  • Localiza la igualdad y la dignidad del ser humano en el centro del desarrollo.
  • Afirma el carácter integrado e indivisible de las metas
  • Conjuga las dimensiones críticas para la humanidad:  las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas.

Otra característica de este modelo de desarrollo sostenible e inclusivo es que está orientado hacia la evaluación de sus resultados.  La propuesta incluye indicadores empíricos de cumplimiento que permiten monitorear el progreso de la agenda y hacer estudios comparativos entre países y regiones de los avances de la Agenda.  Este aspecto impone un gran reto sobre los sistemas estadísticos toda que vez que la evaluación del progreso de la Agenda requerirá de datos válidos, confiables y longitudinales. 

A pesar de los múltiples retos, en particular la pandemia, la comunidad internacional continúa dando pasos de avance.  Ya son más de 300 los Informes Voluntarios sometidos por los gobiernos a la ONU.  Crecen también los informes voluntarios de gobiernos estatales, locales, entidades regionales y organizaciones especializadas que ven en la propuesta de la Agenda 2030 un paradigma alternativo a las políticas neoliberales de las décadas recientes. La Fundación Comunitaria de Puerto Rico se propone elaborar un Informe Voluntario de Puerto Rico, que sirva para impulsar el desarrollo económico sostenible e inclusivo en nuestro archipiélago y que reconozca la contribución de los capitales comunitarios para alcanzar esta meta. 

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